No existe cuadro ni espejo, mueble ni sillón, papel ni figura, lámpara ni suelo con más valor en casa Niceto. Espiral de vida en blanco y negro. Un lienzo pintado con la ternura de una tía, el nervio de una superviviente, las manos de una delineante, la pasión de una guerrillera y el alma de una artista.

Representa las vueltas que da la vida, las idas y venidas, la superación continúa, las ganas de seguir, la necesidad de lucha.

El trazo negro, que se asienta sobre la pureza, neutralidad e inocencia del blanco, es el camino, el destino, la línea de nuestra vida. Va y viene, crece y decrece, se ilusiona y decepciona, disfruta y sufre, gana y pierde, ama y odia, recuerda y olvida, se alegra y desespera, cree y deja de creer.

A veces es un recorrido interrumpido por los reveses de la vida. Se corta y se emborrona, pero siempre encuentra la salida, vuelve a su senda y se da otra vuelta por esta vida.

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