La pelechana es típica de La Mancha, de donde es ella. No llama la atención entre quesos, embutidos, calderetas o gachas. Pasa desapercibida y tampoco genera saliva al mirarla pero te conquista con el tiempo. Yo no era muy partidario de ella. La vi y tomé distancia. Me resistía a probarla. Nunca me gustó en exceso el tomate, ni las ensaladas pero todo cambió y ahora es parte de nuestra vida. Sobre todo en verano.

Resulta esencial porque es sana, ligera, rápida de preparar y muy económica. Aquel día la hicimos porque venía mi hermana a cenar y sabemos de sus gustos. También influyó que nosotros llegamos a las 20:20 y ella a las 20:30, y luego jugaba Italia. No había tiempo para más.

De hecho, Niceto la dejó lista por la mañana: abrió tres botes de tomate pelado de la madre de ella, de estirpe también manchega. Escurrió el agua y los puso en un bol grande. Luego, una o dos latas de atún, aceitunas negras sin hueso y dos huevos cocidos y troceados. Todo bien removido y aliñado con sal, vinagre y aceite de oliva. Luego, el toque de las anchoas del cantábrico al emplatar. No hay más y aunque no te enamore a primera vista, al final te ganará.

Croissant de Jamón Serrano y Queso Manchego

En su momento no lo pensé, pero al escribir me doy cuenta, mucha cuenta, de que aquella cena fue muy de la tierra de ella. Quizás, ahora todo lo que me rodea sea muy de su tierra o muy de ella. Ha conquistado Desembarco del Rey muy sigilosamente con sus armas de dama misteriosa.

Lo digo por el queso que utilizamos. También era manchego, de Tarancón, curado a la manteca con un aroma y sabor muy recordable en el paladar. Además, fue potenciado por el calor del horno. Para acompañar a la pelechada, y darle más empaque a la cena, hicimos unos croissant de jamón serrano y queso manchego. También había de jamón York. Los metimos al horno y quedaron crujientes. A estas, Balotelli ya había marcado el segundo y había mostrado al mundo su fuerza bruta.

Miguelitos de Chocolate Blanco

Y para seguir con la tipicidad de la cena improvisadamente regional, mi hermana trajo de cortesía los verdaderos Miguelitos de La Roda. Aún no ha probado los de Niiceto, aunque si habla la sinceridad hay que decir que estos estaban divinos. Eran de chocolate blanco. No digo más.

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