Para cenar o comer cualquier día a cualquier hora. Una, dos o dieciséis personas. Los canelones ofrecen flexibilidad, versatilidad y varias cosas terminadas en dad. Son un recurso exquisito e históricamente un plato base en casa Niceto: los típicos de atún o carne picada con tomate y bechamel u otros más ingeniosos como de pollo con queso de cabra, de pisto con pavo, de espinacas con jamón serrano, de setas con trigueros, de puerros con gambas o de solomillo de cerdo trufado. De nada por las ideas.

Aquella noche vinieron alegres unos amigos, y decidimos que fueran de salchichas de carnicería, calabacín, nata y mezcla de quesos, todos los que había en el frigorífico, que eran bastantes: curado, tierno, mozarella y grana padano.

Niceto los hizo por la mañana, antes de ir a trabajar. De ahí la grandeza del plato y aquello de la flexibilidad. Abrió las salchichas con precisión de cirujano y extrajo la carne para freírla en la sartén. Luego añadió cuadraditos muy pequeños de calabacín, casi inapreciables en la textura final. Antes de quitar el fuego, bañó la mezcla con un poco de nata para cocinar y de tomate frito. Saló y dejó que todo espesara y se eliminaran líquidos.

Mientras, coció las placas de los canelones, las escurrió y las puso a secar en papel absorbente. Los minutos pasaban y el reloj comenzaba a agobiar a Niceto, que pronto tenía que partir. Cuando se enfrió la masa, fue rellenando uno a uno los canelones y colocándolos por orden milimétrico en una fuente de cristal, a la que puso de base unas cucharadas de tomate. Una vez todos alineados, evitó hacer una bechamel por la premura y directamente cubrió los canelones con nata para cocinar previamente salpimentada. Por último, esparció la mezcla de quesos antes nombrada. Selló los canelones con film, los guardó en el frigo y salió corriendo a cubrir las obligaciones del día.

Ya por la noche y antes de la esperada visita, los gratinó en el horno durante unos 20 minutos. La nata espesó ayudada por el queso y disimuló la falta de la bechamel. Es una alternativa a lo típico, más rápida, limpia y también deliciosa. La receta agradó mucho, tanto como la renovada imagen de casa y la pared industrial del cuarto. Ya en la mesa, jugamos con ellos a adivinar de qué eran porque el sabor les resultaba muy conocido pero no llegaban a atinar. Les sorprendió la idea. A mí también.

Ingredientes para cuatro: 10 salchichas frescas de pollo y compradas en carnicería, medio calabacín, 500 ml de nata de cocinar, un poco de tomate frito de brick, 24 placas de canelones (sobraron), queso curado, tierno, mozarella y grana padano. Sal y pimienta.

Gracias a vuestros votos, una variante de este plato ‘Canelones de pollo con queso de cabra’, fue la receta ganadora de agosto en un concurso del Ginos. Gracias.

Anuncios