Seis paquetes de tabaco, dos botellitas de ron y un dolor de espalda. Ya van cuatro o cinco días, y por fin esta canción… de la madrugada. Pa’ decirle al mundo “viejo vagabundo, 
desata esta locura”. Y con ella el nudo de mi cuerpo desnudo, que se ata a la amargura (…).

Sigo vendiendo mis canciones,
 en las esquinas de tu barrio, 
pa’ comprarte un poni. Tú tan sólo ve forrando las goteras de este llanto, con las páginas de un cómic. Y dime al oído, por Dios te lo pido, palabras tan bonitas. Pa’ ver sí me olvido de este puto ruido,
 que revienta mi vida (…).

Y mi voz… ya no entiende nada, nada, nada de esta fría madrugada. Y yo te juro que con mi guitarra, me he pateado todos los rincones. Lo siento tanto, niña desvelada, que a nadie le interese mis canciones. Y, otra vez, volver mi amor con las manos vacías. Y otra vez volver a esperar el tranvía (…).

Yo un Cola Cao con magdalenas, tú un zumito de mis labios, el beso más dulce. Desayuno con tu aliento y me basta con el viento que nos curte. Y ‘enredao’ en tu vientre como una serpiente, 
’cansao’ de este desierto. Harto de la gente, he pensado siempre: 
“estáis todos tan muertos” (…).

Y si la vida es como un libro, si la vida es una peli, la mía es una en blanco y negro. Donde el actor protagonista, es un pobre guitarrista, fracasado y sin talento. Que ya está hasta los huevos de este absurdo juego: acaba dando palmas por las carreteras de sus borracheras, solito con su alma (…).

Y mi voz… ya no entiende nada, nada, nada de esta fría madrugada. Y yo te juro que con mi guitarra, me he pateado todos los rincones. Lo siento tanto, niña desvelada, que a nadie le interese mis canciones. Y, otra vez, volver mi amor con las manos vacías. Y otra vez volver a esperar el tranvía. Y otra vez… Y otra vez… Y otra vez… Con las manos vacías (…).

‘Con las manos vacías’. Belo, poeta y cantante asturiano

Me apetecía cantar esta canción y recordar aquella semana en la que desayunábamos cada día un ‘Manolito’. Fue un detalle grandioso de los primos de ella. Son los mejores ‘croissants’ de Madrid. Y Belo el mejor cantautor de España, para mí. Y a veces para ella. “Y dime al oído, por Dios te lo pido, palabras tan bonitas. Pa’ ver sí me olvido de este puto ruido,
 que revienta mi vida (…)”. Te recomiendo dar al ‘play’ y seguir la letra (Acústico, directo).

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