Lucía el sol por la mañana y brillaba ella por la noche. Aún parecían días de verano. A finales de septiembre, tuvimos una visita especial: muy esperada y programada desde hace tiempo. Una amiga común que nos intuyó nacer. Es una vallisoletana afincada en La Mancha, que trabaja en Madrid. Una cabecita loca con el pelo desgarbado, que se presenta como periodista y cocinillas entusiasta de la comunicación corporativa. Y de la vida en general, aporto yo. Una que se junta con ella y forman un tándem terrible: animosas, perversas, palabreras y que rápido te lían. Aquella noche, sobreviví.

Niceto, aún emocionado por el viaje a los Picos de Europa y feliz por la visita, programó una cena con clara influencia de la cocina asturiana. El plato principal fue: ‘Emperador a la sidra con Almejas y Langostinos’, porque la de Valladolid no es mucho de carne, como ella. Así que Niceto se arregló pronto con el pez para, luego, ver ganar al Madrid ante el Kun y el genial Silva.

Un par de horas antes de la quedada, Niceto puso a pochar cebolla picada con aceite en una cazuela, luego añadió una cucharadita de harina y la dejó cocinar un par de minutos. Echó dos chorritos de sidra, un par de vasos de caldo de marisco, perejil picado, una hoja de laurel y sal. Dejó hervir. Cuando intuyó evaporado el alcohol de la sidra, puso las almejas y esperó a que se abrieran. Ya olía muy rico. Después introdujo el emperador cortado en cuadraditos y al minuto los langostinos (todo salado aparte). Tres minutos más de cocción y plato preparado, sin más. Aquella noche, para acompañar, también hubo queso gamoneu y ‘hojaldres de cabrales con panceta’, de los que otro día hablaremos.

Así transcurrió la cena: con ellas debatiendo sobre la conveniencia o no de un cambio de piso de nuestra amiga casi albaceteña. Y yo intentando estirarme en la mesa para ver los goles de Marcelo y compañía en un partido alocado. Aunque no tanto como ellas. Agradó mucho la cena, que fue amenizada con sidra Trabanco de Asturias y con los recuerdos de aquella etapa en la que éramos tres sumisos redactores en un periódico que nació con la intención de morir. Aunque aún vaga moribundo aprovechándose de las agallas de otros inocentes, como un día lo fuimos nosotros. Tiempo pasado.

Ingredientes para cuatro: 500 gramos de emperador, 300 gramos de langostinos, 300 gramos de almejas, dos vasos de sidra, caldo de marisco (cáscaras de los langostinos), una cebolla, perejil, laurel, sal y harina.

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