Niceto llevaba tiempo con la receta en la cabeza y un día la hizo realidad. No había invitados, tampoco era un día especial. Sólo ganas de cocinar y necesidad de tener una comida base para la semana. Incluso pudimos congelar para alguna otra ocasión de urgencia. Hoy, ya no queda pero todavía la recuerdo.

Se pretendía hacer una comida sana y creo que consiguió. Niceto coció 20 placas de pasta verde para lasaña, luego una berenjena en finas rodajas y por último el calabacín (con sal). Dejó secar la pasta en un trapo blanco y liso. Y apartó la verdura, intentando que no se rompiera. En la misma cazuela (ya sin agua), hizo una suave bechamel con poquita harina para que fuera más ligera.

Mientras, frió la carne picada (mezcla de vacuno y de cerdo) que estaba previamente preparada con un puerro troceado, un poco de tomate, sal, huevo batido y pan rallado.

Con todos los ingredientes a punto, Niceto se dispuso a montar la lasaña. Primero bañó la fuente con una base de tomate frito y colocó la primera capa de pasta. Luego añadió la berenjena fileteada y la cubrió de bechamel. Segunda capa de pasta y encima una fila de tomate natural en rodajas. Luego la carne picada y el puerro ya pochado. Más bechamel. Puso otra remesa de las placas de pasta y la última capa de verdura: calabacín. Tapó todo con las láminas verdes que quedaban y esparció el resto de bechamel. Por último espolvoreó sopa de cebolla para potenciar el sabor y darle jugosidad. 20 minutos al horno a 100º. Que cueza, que se termine de hacer, que se dore.

Y nos dio para comer un día, cenar otro; para llevárnoslo al trabajo un par de jornadas y para aprovisionar el congelador. Fue un gusto hacerla y disfrutarla. Hay muchas maneras y habrá muchas más veces. Si ella quiere.

Ingredientes: 20 placas de pasta verde, un calabacín, una berenjena, un puerro, 500 gr de carne picada (vacuno-cerdo), tomate frito, bechamel (mantequilla, harina, leche y sal) y sopa de cebolla (de sobre).

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