Pato con setas y balsámico de manzana

–       ¿Han llamado?

–       No, -dice ella-.

–       Voy a ver. No hay luz detrás de la mirilla. Joder.

–       Son las diez de la noche, los mensajeros no trabajan tan tarde.

–       Ya, tendré que esperar hasta mañana, -digo resignado-.

Vivo mirando por detrás de la puerta. Expectante. Es un bendito drama cada mes. Me levanto entre nervioso y excitado: “Éste puede ser el día”. A veces no lo es, casi nunca lo es. Pero cuando lo es… cuando lo es me subo por las paredes, grito y a veces hasta bailo, no lo sé. Abro con lo puesto. Miro al mensajero como si fuera él quien me hiciera el regalo. Siempre es el mismo y debe pensar que estoy loco. Me mira raro, me da igual. Se pensará que le voy a besar. No puedo disimular mi sonrisa, mis ansias, mi desbordada incertidumbre. Cuando cierro la puerta, me tiro a la alfombra y rompo el precinto como un niño el día de Reyes. Y ahí está ella: mi caja. Espero un poco. Disfruto del momento. Respiro hondo. Está cerrada y no sé lo que contiene. Pido reposo, calma, desacelero al corazón. “Es sólo una caja”, me intento autoconvencer. Pero no me engaño: no es sólo un caja, es una gran ilusión.

Se llama ‘Foodinthebox’. Es una caja de productos gourmet importados de diferentes países que descubrí un día por Internet y que espero impaciente cada mes. Me sorprende, siempre me sorprende. Me encanta probar productos nuevos, me encanta experimentar con nuevas recetas, me encanta cocinar para ella y me encantan las sorpresas, la incertidumbre, la espera nerviosa, la duda. Quién ideó esta caja pensó en mí y, también, en gente como tú. Me encanta el concepto y me encanta ella.

Aquel día, la caja me transportó a París. ¿Te acuerdas de París? De las calles Montmartre, de la rue Campagne, del ’pain au chocolat’ por las mañanas, del Sena por la noche, de  la plaza de los pintores, de la mirada de Mona Lisa, de las gárgolas en el cielo, del faro de la Torre Eiffel, de Sainte Chapelle, de Notre Dame, del Louvre, de tus ojos vidriosos por el frío, del adiós triunfal. De aquel viaje que no hizo crecer. ¿Te acuerdas? Pues allí estaba yo solo, tirado en la alfombra, con mi caja de productos franceses. Absorto. Leyendo sin pensar, delirando recetas y sonriendo al sofá.

Tarrina de faisán con uvas de Corinthe, mousse de pato al vino de Sauternes, setas selección del bosque deshidratadas, mostaza con balsámico de manzana y galletitas Macarons de Pauline sabor fresa. Un gran potencial importado de Francia, que disparó mi imaginación. Por la noche hicimos las recetas que contenía la caja de ‘foodinthebox’, para cumplir con el ritual. Pero me guardé un as. Hice que sobrara género porque tenía en la cabeza un par de cositas, la primera este ‘Magret de pato con setas y balsámico de manzana’, que disfrutamos días después. De la otra ya te hablaré.

Pato con setas y balsámico de manzana

El magret está cocinado a la plancha y fileteado después. Conviene dejarlo poco hecho para no resecarlo, aunque ella le dio otra vuelta de calor. Siempre ella. Acompañan las setas deshidratas que están previamente hervidas. Y le dimos, al plato, un toque agrio añadiendo la mostaza con balsámico de manzana. Estábamos en Madrid pero otra vez recordé París. Y ella también: el acento, los talleres, las queserías, los Campos Elíseos, los ‘s’il vous plait’, el frío, el Moulin Rouge, las creperías, el sol del palacio de Luxemburgo, el hielo en las fuentes, las escaleras del Arco del Triunfo, tu mano, mi mano…

Pato con setas y balsámico de manzana Ingredientes para cuatro: Un magret de pato, 150 gr de setas, un toque de mostaza con balsámico de manzana y sal Maldom. Los productos de ‘Foodinthebox’ los podéis conseguir en su web. Os sorprenderán cada mes, conmigo lo consiguen y me hacen disfrutar aún más de la cocina. Au revoir!

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