Chuletillas de cochinillo con sal de vino… y tomatitos asados.

Comida de domingo: elegante y placentera. Niceto se pone exquisito. Hace unas semanas cogió la autovía todo recto, sorteó las obras, pagó el peaje y se plantó al pie de las muralla. De cara al valle Amblés y dando la espalda a los Cuatro Postes donde Santa Teresa perdió la alpargata.  Con la torre de San Vicente cortándole el horizonte y sintiendo el calor de la calefacción de la casa de sus padres; que no calienta, arde. Ella también tenía calor.

Y aparecieron con un cochinillo a la espalda, recién sacrificado y seleccionado exclusivamente por el señor M en Segovia. Un manjar.

El modo de proceder fue sencillo: puso las piezas del ‘marranillo’ en una placa de horno (por turnos porque éramos 6) y le dio candela. A tope. El tiempo, a ojo. Cuando se doraba por una cara, le daba la vuelta. También se puede hacer cochifrito en la freidora, con el aceite muy caliente. La guarnición fueron tomatitos cherry asados en el horno. Lo mismo, con un poco de aceite y sal.

Para presentar y hacer estas suculentas fotos, Niceto fue espabilado y seleccionó las mejores costillitas de Roberto (así se llamaba el cerdito). Luego espolvoreó sal de vino para darle el último toque gourmet antes de disfrutar con ella en familia. Por cierto, se acerca el día del padre: regaladle un cochinillo y le dejáis roto!!

Chuletillas de cochinillo con sal de vino

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