Deconstrucción de huevo frito con patata roja y salsa de boletus

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Otra de huevos. No me preguntes por qué. Son las cosas de Niceto. Voy rápido, que está a punto de empezar Chicote y en esta casa es Dios. Por cierto, tengo pesadillas con las freidoras que hay por el mundo. Joder, que asco. Cambiad el aceite frecuentemente, por favor. Gracias.

La invitada esta vez era la madre de ella y había que cumplir las expectativas creadas y recreadas. Así que Niceto me echó un capote en San Isidro y se inventó un huevo por partes, con mucho sabor y mucha cremosidad. Estaba para morirse y así lo advirtió ella y su creadora.

Niceto hizo un puré de patata semimachacado. Es decir, que se note la patata. Y lo rehogó con sal, pimentón y aceite (en frío) para darle color y gracia. Después frió unas setas, vertió un brick de nata y trituró la mezcla. Luego, a fuego lento, dejó reducir la crema y la apartó en un biberón.

Para el huevo, Niceto tiró de agilidad y destreza y separó las yemas de las claras. Un trabajo muy fino. Las frió aparte y preparó todo para montar el plato.

Primero, la clara en la base. Luego la patata roja, haciendo un pequeño agujero en el centro para introducirle la crema de boletus que rebosó por encima. Y al final coronó la yema, jugosa y bien naranja. Para mojar, crujiente de pan de aceituna y de cebolla. Fue un manjar y su madre dio la bendición final a un mes y medio del gran evento: “Ya os podéis casar”, dijo. Aquella noche también había cigarritos de pulpo y fondue de salmorejo. Yo lo verás.

Deconstrucción de huevo frito con patata roja y salsa de boletus

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