Tortilla de patata

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Esta es mi tortilla, la que me enseñó a hacer mi abuela. Los viernes por la tarde, cada viernes por la tarde de tantos y tantos años. Llegaba a las cinco y yo ya la estaba esperando. A veces con las patatas y la cebolla sobre la encimera, otras jugando en la terraza con los vecinos y otras, simplemente, mirando por la ventana. Los viernes siempre olía a tortilla y a ella. Si no, no era viernes.

Siempre iba yo al salón a por la sartén, aquella del mango naranja, la de las tortillas de la abuela. Mandil y a cortar patatas. Los primeros años, los dos. Los últimos yo solo porque ella no podía con las manos. Pero siempre vigilaba. La cebolla nos hacía llorar o ¿era la novela? Solo me dejaba contarle mis cosas en los anuncios, el resto del tiempo me mandaba callar y me daba cogotazos cada vez que me comía una patata. Me encantaban aunque me quemara la lengua. Yo siempre intentaba que sobraran patatas para comérmelas crujientitas. Ella se enfadaba.

Las pochábamos mucho con la cebolla. Luego las escurríamos. Yo la enseñé a quitarles grasa con un papel de cocina. Ella decía que eso eran tonterías. Solíamos batir cuatro huevos, de corral. Puros. Echaba leche “para que la tortilla estuviera más jugosa” y luego hacía algo que yo odiaba: probaba el huevo crudo para ver si estaba bien de sal. Buaaag! Yo ponía el grito en el cielo y ella se reía pícara porque sabía que no me gustaba.

Para saber si estaba, pinchaba la tortilla con un cuchillo, siempre el mismo, lo estoy viendo. Yo luchaba para que la dejáramos menos hecha, pero ella siempre ganaba. Qué ojos más bonitos tenía! Esa mirada! Y qué ironía! No he conocido a nadie que las tirara como ella. Inteligencia sutil. Tampoco he probado una tortilla mejor. La cuajábamos juntos y yo le daba la vuelta, bajo sus órdenes y en aquel plato horrible de flores, el más grande de la casa. Nunca fallábamos. Nosotros la hacíamos cada viernes y el resto se la comía sin agradecimientos. Pero yo disfrutaba y ella también. A las siete llegaba el abuelo y se iban. Yo volvía a la terraza, a seguir jugando al fútbol. Más contento que antes y esperando a que llegara el siguiente viernes. Siempre los viernes.

Tortilla de patata

Ingredientes: Cuatro patatas medianas, cuatro huevos de corral, una cebolla, un corrín de leche y el saber de mi abuela.

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