Cerdeña

Una aventura. Buscábamos mar azul y encontramos el ‘paradise azzurro’: calas escondidas, agua cristalina, piedras figuradas, atardeceres de ensueño, italianos maquillados, playas paradisíacas, focaccias registradas, esculturas naturales, tonos de un azul inimaginable, cielo abierto, pizzas crujientes, montañas, bosques, hornos de leña, mucha carretera, sol y relax absoluto.

Era agosto de 2015. Madrid-Barcelona-Cerdeña-La Maddalena-Caprera-Madrid. Mil trescientos treinta tres kilómetros en coche, un vídeo y seiscientas fotos.

17 de agosto: de viaje en viaje

Salimos de Madrid a las 10h de la mañana. Llegamos a Barcelona, previo descanso y comida, a las 18h. Embarcamos a las 20h y zarpamos a las 22:15h. Llegamos a Cerdeña a las 10:30h del 18 de agosto. ¿Día perdido? No, una aventura más. Decidimos ir en barco con Grimaldi-Lines para llevarnos nuestro coche porque nos salía más barato que avión+10 días de alquiler de vehículo. Y porque queríamos vivir la experiencia por lo menos una vez en la vida. No teníamos camarote reservado así que hicimos noche en un sofá, no fue tan duro como pensábamos. Ahora bien, descubrimos que hay verdaderos profesionales del acomodo, algunos iban con colchones y almohadas, corrían a por los mejores sitios del pasillo y hasta se protegían con antifaz. Auténticos expertos. Nos superaron, pero nosotros también nos lo montamos bien. Moló.

Cerdeña(‘Crucero’ de un día en Grimaldi-Lines)

18 de agosto: Ghilarza y Oristano.

Desembarcamos como bien pudimos y bajamos de Porto Torres a Ghilarza, donde estaba nuestra primera base. ¿Por qué Ghilarza? Porque conectaba con la autovía, porque estaba en llano y porque no estaba a más de 1:25h de nuestros destinos: Oristano, Cala Gonone y Cagliari. Además acertamos de lleno con el alojamiento en La Vallata B&B. Era una casa nueva y moderna, con dos habitaciones. Estuvimos los cuatro días solos y fue genial. Muy bien de precio, más siendo agosto.

Tras poner todo en orden y comernos un bocadillo de carne con tomate en un parque misterioso fuimos a conocer nuestra primer playa de Cerdeña: Is Arutas, famosa por su arena de cuarzo. Había parking de pago pero nosotros lo dejamos en una cuneta a la entrada, para probar. No pasó nada. Así que repetiríamos la estrategia más adelante.

Is Arutas(Is Arutas)

Primeros baños, primera siesta en la arena, primeras fotos y vídeos y luego nos fuimos a ver la torre de la playa de San Giovanni di Sinis y las ruinas de Tharros, imagen de muchas publicidades de Cerdeña con sus dos columnas dóricas anteponiéndose al mar.

Ruinas de Tharros(Ruinas de Tharros)Torre de San Giovanni de Sinis(Torre de San Giovanni de Sinis)

Por la noche cenamos en Oristano. Pizzería Bussu: pecorino al horno y pizza de rúcula y parmesano (19€). Rico, sin más. Después un ‘gelatto’ de mars y cheesecake para dar un paseo por el pueblo y ver la Torre di Mariano II, la Cattedrale di Santa Maria Assunta y el ambiente musical de sus ‘piazzas’. Fue agradable como toma de contacto.

19 de agosto: Cala Fuili, en Cala Gonone

En una hora y 20 minutos, curvas y fotos en lo alto de Dorgali incluidas, nos plantamos en el pueblo llamado Cala Gonone, la puerta del golfo de Orosei. Desde allí se puede ir a todas las playas y calas de la zona. Como teníamos programados dos días para recorrer todo el golfo, el primero lo dedicamos a inspeccionar la zona y a disfrutar de cala Fuili, la última playa a la que se puede acceder fácilmente a pie. Hay que bajar un sendero y una escalera de piedras hasta llegar. Luego puedes disfrutar y bucear con los pececitos. Playa de grava y piedrecitas, agua extremadamente clara. Un placer. Para los amantes de la escalada, hay una pared gigante que cierra la playa, por si os apetece…

Cala Fuili Por la tarde, y tras otro tramo de repetidas curvas, fuimos a pasear a Dorgali. Es más bonita la vista exterior desde las alturas, que la interior. Pero mereció la pena ir sólo por cenar en la Pizzería Dimitri: pizza napolitana y una de bacon y gorgonzola, más agua por 16€. La mejor pizza de todo el viaje. Y nos sobró para comer al día siguiente.

Dorgali, Cerdeña(Dorgali)

Pizzería Dimitri(Pizzería Dimitri)

20 de agosto: Cagliari

Cagliari es maravillosamente decadente. Antes, por la mañana, pasamos por el nuraga Losa y luego bajamos con Megane hasta la Bahía de Chia, a la playa Sa Colonia. El parking para todo el día nos costó 5€. Disfrutamos de la arena, del agua hiperclara, del tiempo, de la cámara, de la soledad y del viento, hasta que se me voló el gorro. Conseguimos algo que ya habíamos olvidado: aburrirnos un poco. Poco.

Bahía de Chia(Sa Colonia, Bahía de Chia en Cagliari)

Por la tarde y de camino a Cagliari fuimos a los yacimientos arqueológicos de Nora, pero ya estaba cerrado porque nos comimos un buen atasco debido a un accidente y a la pachorra de los Carabinieri. No merecía en exceso la pena si no eres arqueólogo o algo freaky, aunque rescatamos esta foto.

Yacimientos de Nora(Yacimientos de Nora)

A Cagliari llegamos por la noche, quizás la hubiéramos disfrutado más si hubiéramos llegado antes pero no se puede hacer todo, la vida es muy densa y el día muy corto, cada día más.

Es una ciudad vieja y preciosa. Cuestas. Subimos a Piazza Palazzo en ascensor panorámico. Pasamos por la catedral. Bajamos y subimos miles de callejuelas (via Napoli, via Barcelona…). Fotografiamos la Torre dell’Elefante. Sorteamos las murallas. Nos abrazamos…

Cagliari(Cagliari)

… Comimos pizzas ‘al taglio’ en la joven Piazza Yenne. Vaya ambientazo!! Dos trozos de pizza y una coca-cola, 5€. Seguimos caminando por el centro y nos paramos a por un helado de nutella y tiramisú. Divino, claro.

Cagliari(Piazza Yenne, Cagliari)

Había mucho encanto en los bares, en las trattorias, en las terrazas, en la gente, en el cielo, en el suelo, en las paredes, en las palabras, en las miradas, en las cejas de los adolescentes, en los pantalones pitillo de ellos, en los shorts de ellas, en los flequillos, en los botellones a la italiana, en la música de la calle… Hasta que se nos hizo muy tarde. Bella Italia. Más de una hora de camino a ‘casa’.

Cagliari(Una calle de Cagliari)

21 de agosto: Golfo de Orosei

Era viernes y nos levantamos a las 7:00 de la mañana. Teníamos que llegar hasta Cala Gonone y allí coger una lancha para surcar el Golfo de Ororsei. Con el coche cargado, salieron los caseros de Ghilarza y la mujer, italiana cerrada, se despidió de nosotros como si ya no nos volviera a ver en la vida. Esa noche volvíamos a dormir allí pero nos creó una gran confusión y, con la duda de si a la vuelta tendríamos o no las maletas en la calle, nos fuimos al paraíso ‘sardo’.

40 euros por persona y esperamos un ratillo mientras nos tomamos un café. Llegó nuestra embarcación, llamada ‘Jago’, y comenzó la ruta por una preciosa zona que acogía algunas de las mejores playas que jamás hemos visto, pese a pisar en dos ocasiones El Caribe: “(…) Aquí puede visitar algunas de las playas más bellas del Mediterráneo que poseen los característicos acantilados calcáreos (falesie) que se reflejan en el mar azul turquesa. El fondo calcáreo blanquísimo resalta la belleza del agua cristalina, es ideal para practicar los deportes acuáticos (…)”, leíamos en nuestra guía. Snorkel.

‘El barco de Chanquete’ hizo su primera parada en Cala Luna, serían las 10:30h. Nos desperezamos, entramos en las cuevas y descansamos al sol mientras contemplábamos la belleza, en su término más genérico y abundante.

Cala Luna(Cala Luna)

Luego, fuimos en barco hasta la ‘Grotta Azurra’ y, dentro, saltamos de nuestro particular yate, nadamos y buceamos. Su nombre habla por sí solo. Placer absoluto.

Grotta Azzurra(La Grotta Azzurra)

De ahí, otra vez al bordo del Jago surcamos el golfo de Orosei hasta llegar al lugar con el agua más preciosa que hemos visto jamás: Las Piscinas de Venus, en medio del mar.

Las Piscinas de Venus(Las Piscinas de Venus)

Deslumbrados por la claridad, llegamos a cala Mariolu. Allí reposamos, comimos e incluso dormimos. A ella se le pasó el mareo y a causa de nuestra tranquilidad máxima y a los problemas con el idioma perdimos el barco con destino a Goloritzé. ¡Españoles!

Cala Mariolu(Cala Mariolu)

Tuvieron que volver a por nosotros (los naúfragos con gafas de marca) a cala Mariolu, menos mal que tuvieron la deferencia de volver a Goloritzé, uno de nuestros principales objetivos de viaje. Una playa casi virgen, protegida por la UNESCO y de baño limitado. Por la tensión, la foto no la hace justicia pero era maravillosa.

Cala Goloritzé(Cala Goloritzé)

Intentamos digerir tanta preciosidad y todos los tumbos de la dichosa lancha en otro lugar de ensueño: cala Sisine, la última playa antes de volver al puerto de Cala Gonone.

IMG_8022(Cala Sisine)

Una vez con los pies en tierra firme, nuestra única ocupación fue buscar un sitio para cenar en Cala Gonone, un pueblo antiguo de pescadores de la costa oriental de Cerdeña que ahora vive del turismo. Nos decantamos por el Bue Marino, principalmente por las vistas que nos ofrecía en lo alto de todo el golfo por la noche.

Cala Gonone(Cena en la terraza del Bue Marino)

Tomamos una lasaña de pan sardo de carasau, tan típico como rico, y una calzone. Más agua, 24€.

IMG_8028Y disfrutamos de la noche antes de regresar a Ghilarza donde nos esperaba una pareja italiana en nuestro apartamento. Fue raro pero corto. El respeto fue mutuo. Por cierto ,y para terminar el post I de Cerdeña, allí fue la última vez que vino.

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