Pollo asado con miel y pasas

Como molan los domingos de pollo asado en casa y siesta. Se valoran más cuando son una excepción en tu vida. Ese fuerte olor a asado por toda la comunidad. La emoción de ir de vez en cuando y abrir el horno. Ver cómo evoluciona el pequeño… ¡Estaba cojonudo!

Niceto madrugó aquel domingo para ir con ella al mercado de Hortaleza y coger la mejor fruta y verdura de primera hora: melocotones, clementinas, plátanos, también calabacines, berenjenas, patatas, pimientos, rabanitos… Directamente de la huerta a la cocina de casa. Mientras se hacía el pollo y aprovechando el calor del horno, Niceto preparó una ‘escalivada’ para la semana, entre otras cosas.

El proceso del pollo, la comida para ese esperanzador domingo, fue quizás lo más sencillo. Niceto picó media cebolla morada, peló tres patatas y, en rodajas gruesas, las puso sobre la bandeja de horno. También un pimiento rojo, medio limón y dos dientes de ajo. En el centro, ubicó el pollo, de algo más de dos kilos. Lo bañó con dos vasos de agua, un buen chorro de vino blanco de la Manchuela (sal) y luego pintó la panza del ave con una mezcla de aceite de oliva y miel, para que cogiera un buen moreno al tostarse. 45 minutos a 200º.

Pollo asado con miel y pasas

Y luego, media vuelta: en esta ocasión, boca abajo. Niceto echó otro poco de vino blanco, también pintó de aceite y miel la espalda del pollo y agregó al azar un puñado de pasas. Otros 45 minutos al sol. (Rectificó de sal).

Pollo asado con miel y pasas

Antes de servir, Niceto trituró la salsa con la cebolla, uno de los dientes de ajo y las pasas. Ni en Casa Mingo, oye.

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