Arroz con cangrejos

A Niceto le encanta ir a la pescadería y que haya cangrejos de río. Esa lucha eterna por intentar escapar. Ese ruido, esos golpes, esos manotazos desesperados. Ese aventurero que vaga sin rumbo claro por el suelo de tu cocina mientras sus amigos le jalean desde el fregadero…

Menos divertido es tener que caparlos (el grito de Munch). Sí, para que no amarguen. Realmente es quitarles la tripita que recorre su cola. Os explicaría yo mismo cómo hacerlo, pero para estas cosas siempre hay un youtuber de voz cándida y acento exagerado que lo hace mejor. Pincha aquí, que Niceto ha sido bueno y te ha buscado un tutorial mudo.

Una vez acometido el necesario ‘cangrejicidio’ y sin remordimientos, Niceto los limpia varias veces en agua y uno a uno. Luego los cuece con agua, sal y una hojita (o dos) de laurel. Cuando tomen un color rojo más claro y chillón sabremos que están (pocos minutos). Reservar el caldo.

Para el arroz, Niceto pocha, en su olla de hierro fundido BRA, una cebolla, un poquito de pimiento rojo bien cortadito y unas gambas (con aceite). Después, echa tomate casero y cocina un poquito. Posteriormente añade el arroz (2 vasos para cuatro raciones); un toque de colorante, pimentón, sal y, si tiene, unos hilos de azafrán. Mueve y remueve para pintar los granos.

Después, Niceto vierte el caldo de los cangrejos más lo que falte de agua para conseguir el doble de agua que de arroz y un poco de regalo: quería que quedara caldosito, en este caso (4 vasos y un poco más). Y deja hacer durante unos 10-15 minutos, depende del gusto de cada uno y de la potencia del fuego. Dos minutos antes de retirarlo del calor, Niceto mete los cangrejos para que se calienten y aporten su último suspiro de sabor.

Arroz con cangrejos

Solo con el olor de tu plato en la mesa olvidarás el sufrimiento mañanero de tener que coger los cangrejos a traición. Si repites experiencia, cada vez te resultará menos traumática y más enriquecedora. Tu gente lo sabrá valorar. Si los ves, cómpralos y disfrútalos.

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