Bacalao con nata

A veces me acuerdo más de sabores, que de lugares. De platos, que de monumentos. De recetas, que de paseos. Mi memoria es muy selectiva. Portugal es bacalao, de mil maneras. Y aquel comienzo de verano, Aveiro fue playa, casas de colores, sol, un canal y un proyecto. Aveiro fue ‘bacalhau com nata’ y un precioso nombre: Fabio.

A la vuelta, Niceto lo hizo tan sencillo como un portugués. Limpió el bacalao (comprado desalado), le quitó la piel y lo desmigó. En un bol, lo mezcló con nata, le dio un toque de pimienta molida y lo doró en el horno: de 7 a 10 minutos a 200 grados (no lo dejes secar).

Luego compra buen pan, siéntate en la mesa, respira hondo, cierra los ojos y trasládate a una cuesta de Lisboa, a una terraza de Oporto, a una playa del Algarve, a una taberna de Matosinhos, a 1990, a un mundo de ayer. Porque siempre volverás a Portugal.

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