La tortilla de Senen

Todos hemos visto a esa señora vestida de cocinera detrás de un stand custodiando en una urna un pedazo de tortilla rota como si fuera oro. Si vas en plan directivo de empresa, la señora con gorro blanco y mandil negro, te mira, te sonríe y te ofrece un trocito del Santo Grial. Si vas informal, rollo hipster, en medio chándal o tienes menos de 40, la señora cierra la tapa, mira para otro lado y pone cara de Gollum: “Es mío”.

El otro día, pese a que no iba de corbata, decidimos parar, probar y comprar. Sólo por saber. Niceto no es muy partidario de la comida precocinada, ni congelada, pero a veces hay productos que te sorprenden gratamente. ¿Una tortilla congelada? ¿Y sin hacer? Interesante. Vamos a ver.

La verdad es que la minisartén es súpercuqui, aunque luego abres la caja y compruebas que no pesa más que un avión de papel. Pero vale, la aceptamos. Mola. Las tortillas vienen selladas, congeladas en un recipiente de plástico duro. Es como la mezcla que haces en tu casa cuando ya has frito las patatas y has añadido el huevo.

A partir de ahí, la tortilla de Senén simplemente hay que cuajarla. Pones un pelín de aceite en la minisartén y echas la mezcla, “congelada o descongelada”, dice la señora ahora simpática porque ve que vamos a comprar. Dos minutos y medio por cada lado y tienes preparada la tortilla. Hay que ser muy malo para que no te salga bien. No sé cuál será la maravillosa fórmula, que siempre queda jugosa aunque la tengas cuajando un día, como habría hecho ella.

La tortilla de Senen

Nosotros la cogimos con cebolla y hay que reconocer que está buena, muy buena. Eso sí, como todo en la vida, hay que valorar. No es barata. Dos mini tortillas con una minisartén de alegres colores vale 7,90€. Por ese precio te puedes comprar tres docenas de huevos y 5 kilos de patatas. Y sin sartén feliz, las dos tortillas baby cuestan 4,90€. También venden una tortilla más lustrosa, de 700 gr, a 8,50€ (sin sartén).

Conclusiones

Senén González, que lidera el restaurante vasco Sagartoki, ganó en 2010 el Concurso Nacional de Tortilla de Patatas y a partir de ahí tuvo la brillante idea de acercar su receta a cualquier hogar. Lo ha conseguido y con mucho éxito. Pero coño Senén, sé un poquito más generoso. He visto pinchos de bares más grandes. Niceto se pone a tus pies y te reconoce que está cojonuda, pero ¿tú comes con eso? ¿de verdad?

Ahora en serio y respondiendo a la pregunta del titular, no es timo, es una genialidad porque está realmente buena y realmente jugosa, pero dudo que la vuelva a comprar. ¿Hasta qué punto merece la pena? Porque no deja de ser una tortilla de huevos y patatas. El cliente y el lector son los que valoran.

 

 

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