Kantamelade. Foto de Telva

“ClubKviar, el club para paladares privilegiados”. Su eslogan es tipo Meetic, pero también funciona. Genera exclusividad, te sientes especial, perteneciente al más absoluto ‘high level’. De repente eres selecto, con buen gusto y un apasionado de la gastronomía de lujo. Te da hasta vergüenza pensar en volver a pisar un McDonalds. Por Dios.

Su acceso es aparentemente restringido, incluso hablan de ‘lista de espera’. Sólo puedes entrar si alguien que está dentro te invita. Lo que a priori parece sectario, es un mero trámite, un simple protocolo para justificar el cariz selectivo que proyecta su bien realizado marketing. ¿O no es marketing, si no una simple idea divinamente ejecutada? Apenas se anuncia y casi nadie lo conoce, lo que le da ese carácter misterioso, casi clandestino. Quizás sea una opacidad buscada, para mantener esa distinción, o quizás es que aún no ha conseguido convertirse en elemento viral y generalista, como El Tenedor o Tripadvisor, en los que tiene cabida todo. Y cuando digo todo, es todo.

El mismo concepto de exclusividad que proyecta hacia el usuario, lo otorga al restaurante que se anuncia o que está dentro del Club Kviar, simplemente por estar. Ahí radica el éxito de esta genial idea. Y supongo que ahí está la gallina de los huevos de oro. Que tu restaurante comparta site con referentes gastronómicos como El club Allard, Ramón Freixa Madrid, Can Bosh, Lardy o Dabbawala, le da a tu local o negocio un aura, un ente y una categoría extra.

Aunque el Club divida a los restaurantes en tres categorías: Casual (más informal), Club (nivel medio-alto y alto) y Estrella (con estrella Michelin), certifico, por todas las veces que lo hemos utilizado, que te aseguras calidad en la comida, en el servicio y en el ambiente. Son lugares cuidados, modernos, gustosamente decorados, donde te confían buen trato, te ofrecen buen producto y con todo tipo de comodidades.

Si te gusta comer, experimentar y descubrir sitios nuevos, creo que estar en el ClubKviar es altamente beneficioso para el usuario, para el cliente que aprecia la cocina de calidad, aunque su asistencia a este tipo de restaurantes no pueda ser asidua y se limite a ser una maravillosa excepcionalidad: mi cumpleaños, tu ascenso, el día del Padre, el primer diente de Fabio, el día que no dejaste sonar diez veces el despertador, la comida de Navidad con los de la Ponti, cuando me diste aquella sorpresa. No son excusas rebuscadas, es nuestra vida. Son días propicios para darnos un capricho y si lo hacemos con un 30% de descuento, el disfrute es doble. O triple.

No pierdes nada. El alta es gratuita. Para hacer la primera reserva, en un principio, te pide que abones una pequeña cantidad (5€) pero vuelve a ser un estrategia bien pensada. Te condonan ese precio si invitas por email a algunos amigos. Nada más. No implica nada y no compromete a nadie. Podrías hasta inventarte los correos. Simplemente es, aunque contradiga su concepto de exclusividad, una maniobra de expansión. Una vez que cumplimentas las invitaciones, sólo te queda reservar, asistir, disfrutar y pagar un 30% menos de la cuenta final, bebida incluida y sin ningún tipo de obligación de pedir un primero y un segundo, o un segundo y un postre. Eso sí, si das plantón y no acudes a tu cita, te echan del Club. Yo vivo sin vivir en mí cada vez que tenemos reserva y hay atascazo en la M30, o llueve a cántaros, o ella aún no se ha maquillado. Si llegas tarde, también te arriesgas a ser expulsado. Una norma que agradecen encarecidamente los restaurantes, ya que baja el porcentaje de cancelaciones. Sólo puedes anular con unas horas determinadas de antelación.

Otros valores diferenciales son que, en el Club, tienes la carta de todos los restaurantes con el descuento ya aplicado para poder valorar y comparar; y que no tienes que preocuparte de cupones: ClubKviar se encarga de tramitar tu reserva. De hecho, cuando te conviertes en Gold, tienes un asistente personal (concierge gastronómico), al que puedes llamar o contactar para que te aconseje o te gestione una reserva cuando el local aparece como completo en el buscador. Buena idea, aunque algo pretenciosa. Cuando he probado para ver cómo funciona, me he sentido algo desamparado: o no contestan, o lo hacen tarde o no lo consiguen. Pequeños detalles que mejorar.

Kantamelade: arroz, sobriedad y elegancia (foto principal)

Nos sentimos bien en Kantamelade. La decoración acompañaba, el día era especial y el arroz estaba muy sabroso. Es uno de los varios ClubKviar que ya hemos probado (Juanyta Me Mata, Raza 7, La Torino, Al Punto, Restaurante Goa, La Bodeguita o La Aguja). Lo destaco, principalmente, porque es un ejemplo perfecto de lo que es el ClubKviar y el tipo de restaurante que lo conforman.

Kantamelade

Pedimos media de croquetas cremosas de jamón ibérico (valían 7€ y se quedaban en 4,90€); arroz meloso de carabineros y almejas para dos (20€pax/14€pax); y, de postre, tiramisú (7€/4,9€), más vino blanco. Mereció mucho la pena.

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Después de la visita, en la web o APP del Club, puedes votar los platos y dejar un comentario para que la comunidad siga creciendo.

Kantamelade

Puntos fuertes del Clubkviar: el 30% de descuento sobre la cuenta final, bebida incluida; la garantía de ser buenos restaurantes; tener la carta de todos los restaurantes con el precio original de cada plato y con el precio descontado; que entran nuevos restaurantes constantemente, no se te acaban las opciones; que tienes la valoración de los platos de otros usuarios del Club; la nota del restaurante también da mucha información; tiene muchas opciones para acotar la búsqueda del restaurante que deseas (celiacos, vegetarianos, por zona, por precio, por cocina..), las fichas de los restaurantes están muy completas.

Puntos débiles del Clubkviar: que no tenga un mapa de reservas para saber qué restaurantes del Club tienes cerca; la tardanza en la gestión de la reserva; que algunos restaurantes tienen plazas muy limitadas para el Club y es difícil encontrar mesa; que hay restaurante que vetan ciertos días para reservar con el Club, como viernes o sábado y que siempre te quedará la duda de sí la calidad y la cantidad de la comida es la misma que para los clientes sin oferta del Club (les conviene que sea así).

Conclusión: He de reconocer, que nuestra experiencia siempre ha sido positiva. Sólo una vez nos encontramos con que los precios de la carta del Club no coincidían con los precios reales del restaurante. Entendimos que era un error y no estaban actualizados. Las demás veces, salimos satisfechos, bien comidos, sin remordimientos y con ganas de repetir. Para el segundo diente de Fabio, ya tenemos plan. ¿Quieres que te invite al Club?

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